¿Qué es el enojo?

El enojo es una de las emociones que tiene muy mala fama, se le considera algo malo, destructivo, que es necesario reprimir, evitar u ocultar, pero no solo sirve para hacernos sentir mal, protagonizar peleas innecesarias, decir cosas de las que después nos arrepentiremos y no medir las consecuencias de nuestros actos, sino que también nos puede beneficiar.

El enojo no siempre es negativo ya que expresarlo correctamente nos puede ayudar a evitar problemas y tal vez, hasta enfermedades; además, es una fuerza que nos puede motivar, ¿cuántas veces te ha ocurrido que después de enfadarte mucho por algo, lo cambiaste o trabajaste para mejorarlo?

Cuéntanos por qué te enojas y cómo expresas tu enojo.

Cerebro y enojo

Por Alejandro Tapia de Jesús, Neuropsicólogo clínico

El enojo no es bueno ni malo, es funcional o disfuncional. Es disfuncional cuando se mantiene por periodos prolongados de tiempo o cuando sus consecuencias resultan desadaptativas y funcional porque la emoción del enojo prepara al organismo para defenderse.

El enojo puede ser evocado ante dos situaciones: ante una amenaza real que esté afectando o amenazando nuestra integridad física y ante una amenaza subjetiva, es decir, cuando nuestros pensamientos generan esta respuesta de enojo y ahí es donde radica el problema.

Esta activación fisiológica si se reprime o si no terminan estas conductas, ya sea de pelea o de huida, lo que va a resultar son efectos nocivos para nuestra salud. En ese sentido, es importante que podamos identificar si estos pensamientos o estas respuestas de enojo subyacen a un trastorno psiquiátrico o simplemente se deben a una dificultad de regulación emocional o regulación de los pensamientos. En cualquiera de las dos situaciones, un profesional de la salud, podría el diagnóstico y/o tratarlo.

Eneagrama y personalidad

Por Adelaida Harrison, Master en Neurociencias cognitivas y Pdta. de la Asociación Mexicana de Eneagrama

La personalidad conocida como “El reformador” Son personas con un tipo de personalidad de tener la creencia de que necesitan ser perfectos para ser amados, por lo tanto, buscan mejorarse a sí mismos y mejorar el mundo que los rodea constantemente.

En el momento que las personas no se comportan como ellos esperan y de acuerdo a su propio código de ética, se molestan, se enojan y eso genera la ira. La ira es resultado del enojo contenido. A medida que van guardando el enojo, este se convierte en ira y va a salir de manera disfrazada, distorsionada o desmedida con situaciones que no tienen nada que ver con el motivo real de su molestia.

Si sientes constantemente ira, estás enojado, molesto porque la situación no es como tú crees que debería ser, pregúntate dos cosas, la primera, ¿estoy haciendo lo que quiero o lo que creo que debo hacer?

La segunda recomendación para trabajar la ira es, acepta las cosas como son, si tú aceptas como es la realidad y dejas de pensar que debería ser diferente, la ira desaparece porque la serenidad es el antídoto perfecto para la ira y la verdadera paz viene de aceptar la realidad como es.

Fernanda Tapia, conductora

Dicen que lo primero que hay que reconocer es, reconocer cuando nos estamos poniendo violentos. Hay gente que dice que siente como un pequeño cólico y apretamos las muelas y sentimos que nos falta el aire porque estamos subiendo los hombros, si vemos que alguien se está poniendo así, salgamos de ahí y si nosotros nos estamos poniendo así, salgamos también.

Recomendación de Eduardo Herrera, Tibetanólogo

“Un ejercicio rápido que podemos hacer, primero que nada, para trabajar con este enojo o explosiones de ira o rabia que podamos tener, es a través de nuestra respiración. Pueden imaginar una esfera azul en el centro de su pecho y enfocarse en esta luz mientas inhalan y exhalan, sienten como crece esta esfera de luz azul y una vez que abarca el tamaño de nuestro cuerpo, se extiende a manera de una especie de agua que empieza a derretir el hielo de nuestro enojo, de nuestra rigidez, de nuestro sentido de víctima”.

Comunicación no violenta

Por María de la Vega, Psicoterapeuta Gestalt

La comunicación no violenta, es un tipo de comunicación empática y es empática conmigo y con el otro.

La necesidad que está abajo del enojo es poner un límite por algo que el otro dice o hace que invade mi espacio, mi tiempo o mis cosas. Es importante hacerle saber al otro cómo me siento, es importante conocer los volúmenes del enojo porque no es lo mismo estar friccionado, enojado, furioso, rabioso.

Es muy importante hacerle saber al otro cómo me siento yo con lo que él dice o hace, si el otro no accede a mi petición, yo tengo la enorme responsabilidad de salvaguardar mi dignidad, mi espacio y mis cosas materiales poniendo un límite y no permitir más el abuso.

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