Intimidad en la pareja

¿Te ha pasado que sientes deseo sexual y tu pareja no? ¿Les pasa muy seguido? Si es así, entonces quizá la pareja no está acoplada sexualmente; es decir, no coincide el deseo de uno con el del otro. Aunque esto no sólo tiene que ver con el deseo, sino también con cómo nos sentimos y en qué momento de la relación estamos; o tal vez se trate de algo más profundo, como los problemas sin resolver en la relación.

Otra respuesta podría ser la cotidianidad. Para quienes llevan mucho tiempo en pareja, a veces los encuentros sexuales son experiencias monótonas, sin calidad y se vuelven obligatorios. Es entonces cuando nos preguntamos ¿por qué vivir algo que no disfrutamos?

Iniciativa en la relación de pareja

En el libro “Sexo sabio” de Antoni Bolinches, el autor explica que existen cinco elementos necesarios para que la pareja se encuentre. El primero es la iniciativa: es muy satisfactorio sentir el deseo del otro y, si bien en un principio puede funcionar la iniciativa unilateral, el paso del tiempo hará que el iniciador constante desee que su pareja tome la iniciativa también.

Una iniciativa bilateral, en cambio, permite que cualquier miembro de la pareja tome la decisión, lo que facilita sentirse deseado por su compañero y saberse aceptado cuando al dar el primer paso acepta la proposición. La iniciativa bilateral, no ha de ser simétrica en la rigidez de “una vez tú y otra yo”, pero sí se sugiere que sea armónicamente alternada.

Ciclo vital de la pareja

El ciclo vital de la pareja en el acercamiento y alejamiento, un modelo desarrollado por el Psicólogo e Investigador en temas de pareja, Rolando Díaz-Loving, quien profundiza sobre los momentos que compartimos con la otra persona, un camino por el que todos pasamos y podemos identificar.

El también catedrático de la UNAM, explica que los siguientes elementos describen la manera en cómo nos relacionamos en pareja: somos extraños, conocidos, amigos, nos sentimos atraídos; luego experimentamos la pasión, el romance, el compromiso y mantenemos el vínculo. Después enfrentamos conflictos, nos alejamos, nos distanciamos física y emocionalmente para dar paso al desamor y finalmente a la separación.

A lo largo de este ciclo nuestra vida sexual también se transforma, por lo que a partir de la atracción y hasta el mantenimiento, el deseo por la otra persona puede ser algo que no controlamos, que deseamos, buscamos y hacemos todo para conseguirlo. Pero después, cuando las parejas están más estables, todo cambia.

Frecuencia de la intimidad en la pareja

Dice Antoni Bolinches en su libro “Sexo sabio”, que lo ideal es que la frecuencia la marque el propio deseo. Pero el deseo es caprichoso y varía con el tiempo debido a diversas razones: el nivel de enamoramiento, el tipo de relación que lleva la pareja fuera de la cama, lo abrumador de la rutina y, sin duda, la propia energía sexual de cada uno, difícil de cambiar a lo largo de la vida. Algunas parejas que valoran su vida en común llegan a acuerdos bien planeados, que les permiten tratar de acoplar sus distintas energías sexuales.

Rituales en la relación de pareja

Otro de los elementos importantes en el acoplamiento sexual son los rituales. Dice Bolinches: “estos se refieren al conjunto de prácticas y conductas que conforman el repertorio sexual. Los comportamientos sexuales que se lleven a cabo harán de la práctica sexual algo diverso, elástico, atrevido; o, por lo contrario, a ciertas posturas más o menos mecánicas, invariables y tendientes a lo conservador”.

Construir el código de rituales de los cuales se va a disfrutar requiere diálogo, sinceridad, seguridad personal y capacidad de experimentación y disfrute.

¿Es necesario tener un orgasmo?

¿Es necesario tener un orgasmo? Al respecto Bolinches, master de sexualidad humana, explica que cuando la relación difícilmente culmina en el orgasmo, produce tal frustración que puede ser una fuente importante de resentimiento. Por ello, afirma: “No es lo mismo cuando la relación culmina con un clímax satisfactorio para ambos, que cuando alguno queda insatisfecho, por eso la frustración orgásmica será fuente de malestares en la relación.

¿No logra alguno de los dos el orgasmo? ¿Es tema central de conversación o de consulta? Y no me refiero a esas panaceas de llegar juntos siempre y con la misma intensidad, sino de lograr esa descarga placentera como resolución frecuente en los encuentros sexuales.

Afectividad post orgásmica

El acoplamiento sexual no se trata solo de cómo nos entendemos antes o durante el encuentro con el otro, también implica darle importancia a lo que sigue. Bolinches dice que las muestras de afecto posteriores incrementan o reducen la receptividad sexual.

La necesidad de practicar ciertas muestras de afecto sintónicas después del orgasmo, facilitará o dificultará la satisfacción total y la disposición para los próximos encuentros.

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